La moneda de Navarra, Aragón y Cataluña

REINO DE NAVARRA Y CONDADO DE ARAGÓN
El valle del Ebro fue sometido por los musulmanes sin encontrar casi resistencia al igual que había sucedido con el resto de la Península. Las escasas ciudades, Zaragoza, Pamplona, Huesca y los puntos estratégicos tuvieron guarniciones árabes o bereberes y se islamizaron rápidamente al convertirse los jefes visigodos a la religión de los invasores.
Las zonas montañosas, aunque sometidas al islam, no fueron ocupadas y sus habitantes se limitaban a pagar, cuando eran requeridos, los impuestos señalados por los cordobeses.
La islamización fue intensa en las tierras bajas, pero no así en las zonas montañosas. Los valles pirenaicos representaban la libertad política dentro de una economía agropecuaria basada en la propiedad individual. En el llano predominaba la gran propiedad heredada de la época romano-visigoda. Los intereses de las dos zonas eran distintos, pero ambas tenían enemigos comunes en los carolingios y en los omeyas y se unieron muchas veces contra unos u otros, sin que por ello desaparecieran las diferencias que los separaban y que fueron acentuándose a medida que la población montañesa se fue cristianizando.

ARAGÓN
Tras derrotar a los musulmanes en Poitiers (732), y aprovechando las guerras civiles islámicas, los carolingios intentaron dominar los pasos pirenaicos para prevenir nuevos ataques cordobeses. Hacia el año 800, los valles de Pallars y Ribagorza estaban unidos al condado de Tolosa y gobernaba la zona de Jaca, en nombre del Emperador, el franco Aureolo y seis años después, el gascón Velasco estaba al frente de Pamplona.
El primer conde aragonés que se conoce es el franco Oriol o Aureolo, pero pronto fue sustituido por el indígena Aznar Galindo (809-839), quizá para lograr el apoyo de los aragoneses o, simplemente, por el juego habitual de sustituciones de los condes por el emperador.
Coincidiendo con los enfrentamientos del emperador Luis, el Piadoso, con sus hijos, García, yerno de Aznar, expulsó a su suegro del condado y con él, posiblemente, a los partidarios de mantener la vinculación con los carolingios, ya que éstos también son rechazados una vez que han expulsado a los musulmanes del territorio.
Despojado de Aragón, Aznar Galindo recibirá del emperador el condado de Urgell-Cerdaña, al que su hijo Galindo Aznarez unirá el de Pallars-Ribagorza. Durante las guerras civiles carolingias de mediados de siglo, Galindo Aznarez perdió Urgell y recuperó Aragón, donde gobernó, o al menos intentó gobernar, de forma independiente buscando él y sus sucesores mantener un difícil equilibrio entre los poderosos vecinos. Para hacer frente a la presión carolingia y musulmana, Galindo se alía con el navarro García Íñiguez y cuando, una vez debilitado el Imperio y fragmentados los dominios musulmanes por las revueltas muladíes de la segunda mitad de siglo, la expansión hacia el Sur de los navarros corte toda posibilidad de ampliación del territorio aragonés, Aznar II Galíndez (867-893) y Galindo II Aznárez (893-922) establecerán alianzas con los musulmanes de Huesca y con los condes de Gascuña para mantener su independencia. Pese a ello, no pudieron evitar que Sancho I Garcés de Navarra (905-925), con ayuda de los asturleoneses, ocupara las zonas situadas al Sur de Aragón y sometiera al condado a una discreta tutela que se reflejó en el matrimonio (943) de la aragonesa Andregoto Galíndez con el navarro García Sánchez (925-970), cuyo hijo, Sancho II Abarca unirá en su persona el gobierno de Aragón y Navarra.
Durante esta unión, el condado de Aragón mantuvo su propia organización interna, estando dirigido políticamente por barones aragoneses. Incluso reforzó su autonomía en los primeros años del siglo X con la creación de un obispado propio, que rompió la vinculación eclesiástica con el mundo carolingio, que va perdiendo su influjo a medida que se incrementa la migración de clérigos mozárabes. Los mozárabes, a mediados del siglo IX, fueron sustituyendo la cultura y organización carolingias por las hispano-godas, creando monasterios como el de San Juan de la Peña, donde la leyenda sitúa el origen del condado.
Las viejas crónicas atribuían al condado de Aragón orígenes legendarios en los que la cueva de San Juan de la Peña jugaba un papel parecido al de Covadonga respecto al reino de Asturias. Según la leyenda, un grupo de cristianos, huyendo de los musulmanes, se refugiaron en la cueva salvando así sus vidas. El recuerdo de este acontecimiento se mantuvo gracias a un eremita que continuó viviendo en la cueva y que, con su ejemplo, atrajo a otros monjes. Y cuando en el siglo IX los musulmanes lanzan nuevas ofensivas,” los cristianos, por miedo a los moros, se refugiaban en la cueva de San Juan de la Peña y el número de los que se acogieron en la cueva con sus mujeres, hijos y bienes llegó a ser de seiscientos… Construyeron allí un monasterio y eligieron por abad a un tal Transirico… E hicieron esto para que Dios y sus santos los libraran de las persecuciones que contra ellos dirigían los musulmanes”.
Protegidos por la cueva y su santo patrón, los aragoneses pudieron hacer frente a los musulmanes con éxito creando el embrión del futuro condado de Aragón.

NAVARRA
Navarros y aragoneses se independizaron al mismo tiempo de los carolingios, pero mientras los segundos, quizá por influencia carolingia o visigoda, se mantuvieron en un cierto estado de subordinación, que se refleja en el título condal de sus dirigentes, los primeros forman una monarquía. Sus jefes adoptan el título de reyes con el que destacan su independencia frente a los carolingios y emires cordobeses. El carácter de esta monarquía resulta prácticamente desconocido durante el siglo IX, pero la escasa cristianización del territorio y el rechazo a la influencia carolingia, inducen a pensar que los reyes no ejercían más función que la de señores naturales del país que se oponían a toda injerencia extraña, consiguiéndolo mediante una estrecha alianza con la poderosa familia muladí de los banu Qasi del Ebro, aunque si las circunstancias variaban podían también enfrentarse a ellos.
A finales del siglo VIII gobernaba Pamplona, en nombre del emir, un miembro de esta familia de conversos contra el que se sublevaron los pamploneses en el año 798. En el año 803 los banu Qasi, aliados con la familia Arista, recuperaron Pamplona y extendieron su influencia hasta Zaragoza, pero su excesivo poder y las tendencias independentistas de los muladíes hicieron intervenir al emir cordobés que confió el gobierno esta zona al valí de Huesca, quien pocos años antes había puesto fin a la revuelta de los muladíes de Toledo. Tras la muerte del valí, Carlomagno logró ocupar Pamplona, pero su dominio fue de corta duración. Los Arista, dirigidos por Íñigo Íñiguez y los banu Qasi, dirigidos por Musa ibn Musa, expulsaron a los carolingios (816) y derrotaron a un nuevo ejército enviado por los francos ocho años más tarde.
Debilitado el Imperio Carolingio y defendido en el sur por los muladíes, el reino de Pamplona se afianzó, aunque sin alcanzar la total independencia, pues, en cierto modo, era un protectorado de Musa ibn Musa, que alternaba sus manifestaciones de independencia con la colaboración y sumisión a los emires cordobeses y arrastraba en su política a los reyes pamploneses.
La ruptura entre navarros y muladíes se produjo hacia el año 858, cuando una flota vikinga penetró por el Ebro hasta los dominios navarros, apoderándose del rey García Íñiguez, sin que Musa interviniera a favor de su aliado. Libre García Íñiguez tras pagar un cuantioso rescate, se unió a los astures de Ordoño I y juntos vencieron a Musa en la batalla de Albelda (859), que algunos historiadores han querido identificar con la legendaria batalla de Clavijo. Un año más tarde, los banu Qasi vengaban su derrota permitiendo el paso por sus dominios de un ejército cordobés, que hizo prisionero a Fortún, hijo de García de Íñiguez, y lo retuvo en Córdoba durante más de veinte años.
La fragmentación del territorio muladí a la muerte de Musa (862), fue catastrófica para los reinos cristianos y en especial para el astur, ya que el foco muladí representaba una defensa indirecta frente a Córdoba. Los ejércitos musulmanes, en sus campañas de primavera y verano contra el reino astur, vivían sobre el terreno y evitaban siempre que era posible el valle del Duero, prácticamente desierto, en el que los soldados no podían hallar alimentos suficientes. Normalmente se dirigían al valle del Ebro y desde allí tomaban dirección Oeste para tomar la frontera castellana de León. Estas campañas exigían la colaboración, o la sumisión de los banu Qasi, y mientras éstos mantuvieron su fuerza y oposición al emir, las campañas fueron limitadas. Al desaparecer el escudo muladí, el reino astur quedó expuesto a los ataques cordobeses y fue necesario crear una barrera que impidiera o, al menos, debilitara esta amenaza. Tanto Ordoño I como su hijo Alfonso III hicieron frente a los emires mediante una estrecha alianza con los hijos y nietos de Musa y. cuando éstos fueron derrotados, dedicaron especial atención a reforzar los lazos de amistad con Pamplona, donde la ausencia de Fortún Garcés, prisionero en Córdoba, permitió el ascenso al poder a una nueva familia, la de los Jimeno, cuyo jefe, Sancho I Garcés, subió al trono en 905 con la ayuda asturleonesa.
Con Sancho II Garcés Abarca se produjo la unión con el condado de Aragón que se mantuvo hasta que Sancho III, el Mayor, repartió el reino entre sus hijos naciendo así los reinos de Castilla y Aragón, aunque este último volviera a unir sus destinos a Navarra bajo el reinado de Sancho Ramírez.

MONEDAS DE ARAGÓN y NAVARRA
Al igual que sucediera en la zona cantábrica, los territorios pirenaicos no utilizaron moneda de acuñación propia hasta el siglo XI. La moneda que más circulaba por el territorio, dentro de su escasez, era la carolingia.

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Dinero de plata de Pepino I, el Breve, (752-768)
Anverso: Letras RI y sobre la R un trazo rodeado todo por puntos.
Reverso: Las letras KAS y sobre ellas una cruz.

Sancho V Ramírez, hijo y sucesor de Ramiro I, el Espurio, asumió las coronas de Aragón y Navarra a la muerte de Sancho IV, el Despeñado, rey de Navarra, e inició la emisión de moneda propia.

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Dinero de Sancho Ramírez (1063-1194)
Anverso: Una cabeza desnuda rodeada por una gráfila circular y la leyenda SANCIVS REX, en la que la E tiene forma gótica.
Reverso: ARAGON y una cruz sobre unas ramas.

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Dinero de Pedro I (1094-1104)
Anverso: La leyenda PETRVS REX en torno a un gráfila circular que contiene el busto del rey.
Reverso: La leyenda ARAGON y una cruz sobre unas ramas.

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Óbolo de Pedro I (1094-1104)
Anverso: La leyenda PETRVS REX en torno a un gráfila circular que contiene el busto del rey.
Reverso: La leyenda ARAGON y una cruz sobre unas ramas.

Se llamaba jaquesa a la moneda emitida por la ceca de Jaca.

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Dinero jaqués de Alfonso I, el Batallador, (1104-1134)
Anverso: ANFVS REX alrededor del busto del rey.
Reverso: ARAGÓN y una cruz sobre unas ramas

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Dinero de Alfonso I, el Batallador, (1104-34)
Anverso: Busto del rey entre una gráfila circular y la leyenda ANFVS REX
Reverso: Una cruz dentro de una gráfila circular y la leyenda ARAGONENSIS en torno

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Óbolo jaqués de Alfonso I, el Batallador, (1104-34)
Anverso: ANFVS REX alrededor del busto del rey.
Reverso: ARAGÓN y una cruz sobre unas ramas (posiblemente el árbol de Sobrarbe).

Alfonso I designaba, a su muerte, herederos de sus reinos a los caballeros de las ordenes del Temple, Hospital y Santo Sepulcro, pero ni navarros ni aragoneses aceptaron el testamento y los primeros optaron por entregar la corona a García que recibió como sobrenombre el Restaurador, mientras que los segundos proclamaron rey a Ramiro, hermano de Alfonso, que había profesado los votos religiosos por lo que se llamó el Monje.

MONEDA NAVARRA

Sancho VII emitió una moneda llamada “dinero sanchete” en conmemoración de su lucha contra el islam.

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Dinero de Sancho VII, el Fuerte, (1194-1234)
Anverso: Busto del rey entre una gráfila circular y la leyenda SANCIVS REX
Reverso: Media luna entre una gráfila circular y la leyenda NAVARRE
Sancho dejó como heredero de su reino a Jaime I de Aragón, pero la nobleza navarra no respetó el testamento y entregaron la corona a su sobrino Teobaldo quien, tras jurar los Fueros navarros, instauró la llamada dinastía de Champaña.

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Dinero de vellón de Teobaldo I (1234-1253)
Anverso: Cruz patada entre una gráfila circular y la leyenda TEOBALDO REX
Anverso: Una cruz patada cuyo trazo derecho se ha sustituido por una media luna menguante rodeada por una gráfila circular y la leyenda DE NAVARRE

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Dinero de Teobaldo II (1252-1270)
Anverso: Cruz patada con leyenda alrededor TIOBALDO REX (3 puntos verticales)
Reverso: Castillo sobre menguante con una cruz y la leyenda DE NAVARIE

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Dinero de Juana I (1274-1305)
Anverso: Cruz patada con una cruz y la leyenda alrededor IOHANA REGINA
Reverso: Castillo sobre menguante con una cruz y la leyenda DE NAVARRA

CATALUÑA
El nombre de Cataluña es de origen desconocido. Aparece por primera vez en un poema escrito en latín: El Liber Maiolichinus (siglo XII). También existen algunas teorías que mantienen que el nombre es un derivado de Castlá, término que designa al castellano o guardián de un castillo

Los textos históricos del siglo IX, y la posterior unión política de los condados de los Pirineos Orientales, han llevado a los historiadores a creer que la Marca Hispánica era una entidad territorial, administrativa y militar única que fue el precedente de Cataluña. La Marca Hispánica tuvo sus orígenes en las revueltas contra los musulmanes iniciadas en Gerona y en Urgell-Cerdaña, cuyos habitantes buscaron la alianza con los carolingios y aceptaron su autoridad en el año 785. En un principio ocupaba las regiones de Tolosa, Septimania y la actual Cataluña, pero en el 817 se fraccionó en dos con motivo de la división del Imperio realizada por Luis, el Piadoso, entre sus hijos, separándose la Marca tolosana de la Marca Gótico-hispánica formada por Urgell-Cerdaña, Gerona, Barcelona, Narbona, Rosellón y Ampurias. En el 865 Rosellón y Narbona formaron la Marca Gótica y los condados del sur de los Pirineos la Marca Hispánica. Según esta interpretación las tierras catalanas tuvieron unidad territorial y administrativa desde el siglo IX.
Frente a la anterior versión histórica, los estudios más recientes de Ramón Abadal han probado que la Marca Hispánica es un concepto territorial, pero no una división administrativa y militar con un jefe único. La Marca estaba formada por condados que no tenían relación entre sí. La atribución de uno o varios condados a un noble dependía exclusivamente del emperador, quien poseía la facultad de unirlos o separarlos según conviniera a sus planes. Así, en el año 812, el hispano-godo Bera era conde de Barcelona y Odilón de Gerona, pero en 815, tras un ataque musulmán, Barcelona y Gerona se unen en poder de Bera. Las veleidades independentistas de éste lo llevaron a aliarse con los musulmanes contra los francos. Para sofocar dichos intentos, el emperador designó gobernador del territorio a Bernardo de Septimania que se mantuvo en el poder hasta 844 cuando, por el Tratado de Verdún, los condados de Barcelona y Gerona le correspondieron al Carlos, el Calvo, y, por delegación, a Sunifredo, conde de Urgell-Cerdaña. En la segunda mitad del siglo, sus descendientes, Wifredo, Mirón y Suñer serán condes de Urgell, Barcelona, Gerona, Besalú, Rosellón y Ampurias. A partir de Wifredo, el Velloso, los condados catalanes eran, en la práctica, independientes del poder carolingio, pero fue el conde Borrell II quien estableció formalmente la independencia en el año 987 al no prestar juramento de vasallaje al primer monarca de la dinastía de los Capeto. Así entró en la historia la dinastía catalana que perduró hasta 1410.
Al igual que los reinos de Asturias y Aragón, el condado de Barcelona y su primer conde independiente, también tienen su leyenda. La Gesta Comitum Barcinonensium, datada en la segunda mitad del siglo XII, narra que Wifredo, hijo de un conde barcelonés muerto en extrañas circunstancias durante su viaje hacia la corte para rendir cuentas al rey de su gobierno, es encomendado para su crianza y educación al conde de Flandes. La hija del conde quedó embarazada de Wifredo, pero nadie, a excepción de la madre de la joven, lo supo. Temiendo que si se llegara a conocer el embarazo cayera la deshonra sobre su hija, hizo saber al joven que, si por voluntad divina recuperaba el honor paterno, es decir, el condado de Barcelona, le sería dada por esposa la joven que amaba.
Wifredo se dirigió a Barcelona y convocó a los magnates y próceres de su patria y les hizo reconocer que su padre fue muerto y él desheredado con engaño. Los nobles lo aceptaron como su señor y juraron defenderlo como tal. Wifredo dio muerte con su espada al conde franco Salomón, inductor de su desgracia, recuperando Barcelona desde Narbona hasta Hispania.
Logró recuperar la amistad del monarca recibiendo el reconocimiento de la titularidad del condado, y permaneció en la corte algún tiempo.
Habiendo llegado noticias de que los sarracenos estaban atacando su condado y casi lo habían tomado, solicitó la ayuda del rey para expulsar a los musulmanes, pero el monarca no pudo dársela y le propuso que si él solo conseguía vencer a los agarenos, el condado de Barcelona permanecería siempre en sus manos y en las de sus descendientes
Wifredo, en unión de nobles francos, expulsó a los invasores hasta la frontera de Lérida y así entró en posesión del condado que tan valientemente había conquistado.

LA MONEDA EN CATALUÑA
El dominio de los reyes carolingios sobre parte del territorio de la actual Cataluña supuso, entre otras cosas, la introducción de un sistema monetario nuevo basado en el numerario de plata. La unidad de mayor valor era la libra, que se dividía en 20 sueldos, 1 sueldo en 12 dineros y cada dinero en 2 óbolos. De este sistema de equivalencias teóricas, que perduró durante toda la edad media, en esta época sólo se acuñaron dineros y óbolos.

La creciente autonomía de los condes catalanes hizo que no sólo acabaran por controlar las emisiones, sino que, en un momento dado, dejaran de acuñar la moneda a nombre de los monarcas carolingios y lo hicieran a nombre propio. Este paso se dio en Barcelona en tiempos del conde Ramón Borrell, que emitió dineros y óbolos con su nombre y una cruz en el anverso, y la abreviatura de Barcelona y tres anillos en el reverso.

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Dinero de Ramón Borrell (992-1017) acuñado en Barcelona
Anverso: Nombre del conde y una cruz
Reverso: La abreviatura de Barcelona y tres anillos en el reverso

Del 29 de marzo de 1056 data el primer contrato de acuñación de moneda de plata que se conserva del conde de Barcelona Ramón Berenguer I: el conde cede a los monederos Marcús y Bonfill Fredal el derecho de fabricar moneda de plata durante dos años, a cambio del pago de cierta cantidad de trigo. Se expresan las condiciones que ha de tener la moneda acuñada: de cada sueldo de plata han de salir dos dineros, y de cada dinero cuatro mallas o meajas.
(Cancillería, Pergaminos Ramón Berenguer I, nº 182)

Mancuso es la denominación que en los condados de Cataluña, Rosellón y Cerdaña se daba al dinar de oro árabe desde el siglo IX al XII. Siete mancusos barceloneses pesaban una onza.
La malla o meaja era una moneda de vellón catalana con un peso de 0,75 gramos que valía la mitad de un dinero catalán. El término miaja, ha quedado como sinónimo de algo muy pequeño.
Durante los siglos XIII, XIV y XV, algunos municipios catalanes acuñaron, con licencia real, numerario de poco valor (1/4 de dinero) destinado a circular, básicamente, por su término municipal. Se trataba de emisiones locales hechas en cobre o latón sin valor intrínseco. La acuñación era bastante descuidada y su diseño contenía motivos heráldicos alusivos al municipio emisor y la leyenda con el nombre de la población. Se batieron con distintos nombres como pogesus, pogesia o pugesa y Alfonso IV llegó a conceder licencia para acuñar este tipo de moneda a simples particulares.

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Pugesa de Lérida finales del siglo XIII

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Mancuso de Ramón Berenguer I, el Viejo, (1035-76).
Imitación cristiana del dinar musulmán.

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Dinero de Ramón Berenguer III, el Grande, (1096-1131)
Anverso: Cruz patada incusa y varios puntos
Reverso: Acuartelado por una cruz patada con un punto en cada cuartel

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Dinero de Ramón Berenguer IV, el Santo, (1131-1162)
Anverso: El nombre del conde soberano en torno a una gráfila circular de puntos que contiene un busto esquemático coronado
Reverso: Acuartelado por una cruz patada con un roel en cada cuartel

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Óbolo de Ramón Berenguer IV, el Santo, (1131-1162) Conde de Barcelona
Anverso: Nombre del conde soberano en torno a una gráfila circular de puntos
Reverso: Acuartelado por una cruz patada con un roel en cada cuartel

CORONA DE ARAGÓN
El origen de la llamada Corona de Aragón hay que buscarlo en el testamento de Alfonso I, el Batallador, que dejaba sus reinos a los caballeros de las órdenes del Temple, Hospital y Santo Sepulcro y también las tierras y señoríos concedidos a los nobles, aunque éstos podían conservarlos hasta su muerte.
Los nobles no aceptaron el testamento al perder sus propiedades el carácter hereditario que poseían y nombraron rey a Ramiro, hermano de Alfonso. Sin embargo éste, por su condición de clérigo, no podía ejercer plenamente la soberanía según el derecho aragonés, pero sí podía transmitir sus derechos al trono a los descendientes. Al contraer matrimonio y nacer Petronila se mantuvo el problema porque las mujeres estaban limitadas para ejercer el poder al igual que los religiosos. Las mujeres sólo podían gobernar a través de su marido o tutor. Para resolver la inconveniencia se buscó un marido para Petronila que los nobles pudieran aceptar sin desdoro. Se eligió a Ramón Berenguer IV, conde soberano de Barcelona para, como afirma Zurita “no se juntase este reino con el de Castilla” y porque así convenía a los nobles ya que mantenían el carácter hereditario de sus propiedades.
La controversia sobre si Ramón Berenguer ejerció, o no, plenos derechos sobre el reino de Aragón no está resuelta, pero en cualquier caso, su hijo Ramón, según su testamento, o Alfonso, según el de Petronila, fue el primer rey con plenos derechos de la Corona de Aragón que pasó a la Historia con el nombre de Alfonso II de Aragón y conde de Barcelona.

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Dinero de Alfonso II, el Casto, (1162-1196)
Anverso: La leyenda REX CIVI alrededor de una cruz y dos roeles
Reverso: El nombre de la ceca BARCINO alrededor de una cruz pasante

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Óbolo de Alfonso II, el Casto, (1162-1196)
Anverso: La leyenda REX CIVI alrededor de una cruz y dos roeles
Reverso: El nombre de la ceca BARCINO alrededor de una cruz pasante.

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Dinero de Pedro II, el Católico, (1196-1213)
Anverso: PETRO REX alrededor de un busto coronado del rey.
Reverso: ARA- GON alrededor de una cruz sobre unas ramas.

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Óbolo de Pedro II, el Católico, (1196-1213)
Anverso: PETRO REX alrededor de una gráfila que contiene una cruz.
Reverso: ARA- GON alrededor de una cruz pasante y cuatro roeles.

El óbolo era una moneda de vellón que valía medio dinero. En Cataluña se llamó malla.

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Dinero de Jaime I, el Conquistador, (1213-1276)
Anverso: BARQINONA alrededor de un circulo que contiene un busto del rey coronado.
Reverso: IA-CO-B’R-EX alrededor de un circulo que contiene una cruz pasante con roeles en 2º y 3º cuartel y tres puntos en el 1º y 4º.

Se llamaban jaquesas a las monedas de vellón aragonesas, dineros y óbolos, acuñadas en Jaca por don Jaime el Conquistador.

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Dinero jaqués de Jaime I, el Conquistador, (1213-1276)
Anverso: La leyenda ARAGON alrededor del busto coronado del rey.
Reverso: La leyenda IACOBVS REX en torno a una gráfila circular en cuyo interior aparece una cruz patriarcal o de Lorena.

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Óbolo jaqués de Jaime I, el Conquistador, (1213-1276)
Anverso: La leyenda ARAGON en torno a una gráfila circular que rodea el busto coronado del rey.
Reverso: La leyenda IACOBVS REX en torno a una gráfila circular en cuyo interior aparece una cruz pasante con roeles el los cuartes 2º y 3º y tres puntos en 1º y 4º

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Óbolo de Jaime I, el Conquistador (1213-1276) acuñado en
Anverso: La leyenda BARQINO alrededor de una gráfila circular que rodea el busto coronado del rey.
Reverso: La leyenda IACOBO REX en torno a una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuartel y tres puntos en 2º y 3º

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Dinero de Pedro III, el Grande, (1276-1285)
Anverso: La leyenda ARA-GON alrededor de un busto.
Reverso: PETRVS DI GRA REX. En torno a un circulo que rodea a una cruz patriarcal.

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Dinero de Pedro III, el Grande, (1276-1285) acuñado en Barcelona
Anverso: PETRVS REX alrededor de un circulo que contiene un busto coronado.
Reverso: BA QI NO NA alrededor de un circulo que contiene una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º.

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Óbolo de Pedro III, el Grande acuñado en Barcelona
Anverso: PETRVS REX alrededor de un circulo que contiene un busto coronado.
Reverso: BA QI NO NA alrededor de un círculo que contiene una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º.

Croat (cruzado) era una moneda acuñada por primera vez por Pedro III en Barcelona con un peso de 3,15 gramos. En el siglo XV valía 18 dineros. Se llamaban también dineros de plata barceloneses, reales de plata y gruesos blancos. Su nombre viene de la cruz grande que llevan en el reverso.

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Croat de Pedro III, el Grande, (1276-1285)
Anverso PETRVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto coronado del rey
Reverso CIVI TASB ARCK NONA alrededor de una cruz pasante con roeles en 2º y 3º cuadrante y tres puntos en 1º y 4º

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Croat de Alfonso III, el Liberal, (1285-1291) acuñado en Barcelona
Anverso: ALFONSVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto del rey.
Reverso: CIVITAS BARCINONA alrededor de una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º.

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½ Croat de Alfonso III, el Liberal, (1285-1291) acuñado en Aragón.
Anverso: ALFONSVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto del rey.
Reverso: CIVITAS BARCINONA alrededor de una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º.

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Croat de Alfonso III, el Liberal, (1285-1291) acuñado en Aragón.
Anverso: ALFONSVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto del rey.
Reverso: CIVITAS BARCINONA alrededor de una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º.

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Dinero de Jaime II, el Justo, (1291-1329) acuñado en Barcelona
Anverso: IACOBUS: REX alrededor de una gráfila que contiene un busto coronado del rey.
Reverso: BA-QI-NO-NA alrededor de una gráfila que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos un 2º y 3º.

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Dinero de Jaime II, el Justo, (1291-1327)
Anverso: ARAGON alrededor del busto coronado del rey.
Reverso: IACOBVS REX alrededor de una gráfila que contiene una cruz patriarcal.

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Dinero de Jaime II, el Justo, (1291-1329) acuñado en Valencia
Anverso: IACOBUS: REX alrededor de una gráfila que contiene un busto coronado del rey.
Reverso: VALENCE alrededor de una gráfila que contiene el árbol de Valencia con una cruz encima.

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Óbolo de Jaime II, el Justo, (1291-1329) acuñado en Barcelona
Anverso: IACOBUS: REX alrededor de una gráfila que contiene el busto coronado del rey.
Reverso: BA-QI-NO-NA alrededor de una gráfila que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos un 2º y 3º.

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Croat de Alfonso IV, el Benigno, (1327-1336) acuñada en Barcelona
Anverso: ALFONSVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto coronado del rey.
Reverso: CIVITAS BARCKNONA alrededor de un cruz pasante con roeles en el 2º y 3º cuartel y tres puntos en 1º y 4º

Se llamaba dóbler a una moneda usada en Baleares con un peso de 2 gramos y que equivalía a dos dineros.

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Dóbler de Alfonso IV, el Benigno, (1357-1336) acuñado en Mallorca
Anverso: ALFONSVS DEI GRARIOR alrededor de un busto coronado del rey
Reverso: ARAGONVM ET MAIORICARVM alrededor de una cruz latina

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Dinero de Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387)
Anverso: ARA — GON entre el busto del rey coronado
Reverso: PETRVS DI GRACIA REX alrededor de un cruz patriarcal.

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Croat de Pedro IV, el Ceremonioso, (1336-1387) acuñado en Barcelona
Anverso: PETRVS DEI GRACIA REX alrededor de un busto coronado del rey
Reverso: CIVI TASB ARCK NONA alrededor de una cruz pasante con roeles en 2º y 3º cuadrante y tres puntos en 1º y 4º

Florín es el nombre de una moneda de oro de la Corona de Aragón labrada por Pedro IV en la ceca de Perpignán a imitación de los de Florencia. Con un peso de 3,35 g., presenta en el anverso a San Juan Bautista y en el reverso una flor de lis. Se acuñaron además en Barcelona, Gerona, Valencia y Mallorca, pero nunca en Aragón.

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Florín de Pedro IV, el Ceremonioso, (1336-1387) acuñado en Valencia.
Anverso: Imagen de San Juan Bautista y el nombre del rey
Reverso: Una flor de lis.

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Florín de Pedro IV, el Ceremonioso, (1336-1387) acuñado en Barcelona.
Anverso: Imagen de San Juan Bautista y el nombre del rey
Reverso: Una flor de lis.

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Florín de Juan I, el Cazador, (1387-1396) acuñado en Mallorca.
Anverso: Imagen de San Juan Bautista y el nombre del rey
Reverso: Una flor de lis.

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Real de Juan I, el Cazador, (1387-1396) acuñado en Valencia
Anverso: El nombre del rey en torno a su busto Coronado.
Reverso: Una corona sobre el escudo de la Corona de Aragón y la leyenda VALENCE

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½ Florín de Martín I, el Humano (1396-1410) acuñado en Mallorca.
Anverso: Imagen de San Juan Bautista y el nombre del rey
Reverso: Una flor de lis.

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1/2 Croat de Martín I, el Humano (1396-1410) acuñado en Barcelona
Anverso: MARTINVS DEI GRACIA REX alrededor de una gráfila de puntos que contiene el busto coronado del rey
Reverso: CIVITAS BARCKHONA alrededor de una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos en 2º y 3º

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Croat de Fernando I, el de Antequera, (1412-1416)
Anverso: Un árbol entre una gráfila circular de puntos y una cruz y la leyenda FERNANDVS DI GRA REX ARAGON
Reverso: La leyenda COMS-BARK-NONA-ROCIL alrededor de una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 2º y 3º cuarteles y tres puntos en 1º y 4º

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Real de Fernando I, el de Antequera, (1412-1416)
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda FERDINANDVS DI GRA ARAGO
Reverso: Corona sobre un escudo y la leyenda VALENCIA MALLORCARUM ÇAR

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½ real de Alfonso V, el Magnánimo (1416-1458) acuñado en Valencia.
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS GRACIA DEI REX
Reverso: Corona sobre un escudo y la leyenda VALENCIA MALLORCARUM ÇAR

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Real de Alfonso V, el Magnánimo (1416-1458) acuñado en Valencia.
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS DEI GRACIA REX
Reverso: Corona sobre un escudo y la leyenda VALENCIA MALLORCARUM ÇAR

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Óbolo de Alfonso V, el Magnánimo (1416-1458) acuñado en Barcelona.
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS DEI GRACIA REX
Reverso: La leyenda CIVITAS BARCKNONA alrededor de una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos en 2º y 3º

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Croat de Alfonso V, el Magnánimo (1416-1458) acuñado en Barcelona.
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS DEI GRACIA REX
Reverso: La leyenda CIVITAS BARCKNONA alrededor de una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos en 2º y 3º

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Óbolo de Alfonso V, el Magnánimo, (1416-1458) acuñado en Barcelona
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS DEI GRACIA REX
Reverso: La leyenda CIVITAS BARCKNONA alrededor de una gráfila circular que contiene una cruz pasante con roeles en 1º y 4º cuarteles y tres puntos en 2º y 3º

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Dinero de Alfonso V, el Magnánimo, (1416–1458) acuñado en Valencia
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS GRACIA DEI REX
Reverso: Árbol de Valencia y la leyenda VALENCE

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Dóbler de Alfonso V (1416-1458) acuñado en Mallorca
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS GRACIA DEI REX
Reverso: Una cruz patada y la leyenda ARAGONVM ET MAIORICARVM

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Croat de Alfonso V, el Magnánimo, (1416-1458) acuñado en Barcelona
Anverso: Busto coronado del rey y la leyenda ALFONSVS GRACIA DEI REX
Reverso: Una cruz pasante con roeles en los cuarteles 1º y 4º y tres puntos en el 2º y 3º y la leyenda CIVITAS BARCKNONA

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½ Florín de Alfonso V, el Magnánimo, (1416–1458) acuñado en Valencia
Anverso: Imagen de San Juan Bautista y el nombre del rey
Reverso: Una flor de lis.

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Dóbler de Juan II (1458-1479) acuñado en Mallorca
Anverso: Una cruz sobre un calvario entre una gráfila circular y la leyenda IOANNES DEI GRACIA REX
Reverso: Cruz patada entre una gráfila circular y la leyenda ARAGONVM ET MAIORICARVM

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Escudo de Juan II (1458-1479)
Anverso: Busto del rey con un cetro en la mano derecha dentro de una gráfila circular y la leyenda IOANNES DEI GRACIA REX
Reverso: Escudo entre una gráfila circular de puntos y la leyenda REX ARAGONVM NSVM

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comentarios
  1. Soka dice:

    Echo a faltar los Ducados Catalanes.

    • josealbertoj dice:

      Según las fuentes utilizadas, no se batió moneda con el nombre de ducado en las cecas catalanas, pero sí en 1493 se acuñó en Barcelona y Perpiñán una moneda de oro con la misma ley que los ducados de Venecia y se la conoció con el nombre de principat.
      El anverso mostraba el busto coronado del rey mirando hacia la derecha y la leyenda FERNANDVS DEI GRACIA REX. En el reverso aparecía un escudo cuartelado y coronado de Castilla, León, Aragón y Nápoles y la leyenda CASTELLE AR COMES P
      No obstante, sé que son todas las monedas que están, pero no puedo afirmar que están todas las que son. Por tanto cualquier información que sirva para mejorar el trabajo siempre será bienvenida.
      Gracias por el comentario

  2. carlos dice:

    tengo una moneda de alfonso iii que valor tiene de plata

  3. Perinenco dice:

    Segun comentario de que Alfonso II fue rey de la CORONA de ARAGON..( muy bien ) y lo que no es correcto que diga y : I de CATALUÑA ??? sera de BARCINONA (Barcelona ) nooo ???
    Por FAVOR CUENTEN la historia como fue.. NOOO como algunos QUIEREN que HUBIESE SIDO.

    • josealbertoj dice:

      Lleva usted toda la razón del mundo. Cataluña nunca fue reino, sino que se integró como condado en la corona de Aragón. Le ruego disculpe mi lapsus. Ya está corregido el error.
      Gracias por su observación. Reciba un cordial saludo

  4. J dice:

    La malla de Jaume II acuñada en Mallorca no es de Jaume el Just, sino de Jaume II de Mallorca, acuñada entre 1300 y 1311.

    • josealbertoj dice:

      Lleva usted razón. Jaime II, el Justo, no fue rey de Mallorca y, por tanto, no pudo acuñar esa moneda. Rectifico el error. Le agradezco su observación. Un cordial saludo

      • Àulic dice:

        Bueno no es exactamente así. Mallorca fue confiscada a Jaume II de Mallorca en 1286 a raíz de la guerra de las Vísperas Sicilianas, y sus secuelas, por Pere el Gran, aunque falleció justo antes de ser coronado, por lo que el trono recayó en su hijo Alfons el Franc. Al morir este, en 1291, fue sucedido por su hermano Jaume el Just, el qual firmó el tratado de Agnani en 1295 por el cual devolvía Mallorca a Jaume II de Mallorca. Dicho acuerdo se hizo efectivo en 1298.

        Por lo tanto Jaume el Just fue rey efectivo de Mallorca entre 1291 y 1298, lo que sucede es que la moneda mallorquina no sería creada hasta el año 1300 por lo que no puede haber monedas mallorquinas a su nombre. En esas fechas, y desde 1247, regia la moneda de València como circulante oficial en la isla.

  5. joaquin sanchez dice:

    como se puede saber que moneda es de jaime 1-2 alfonso 3 – 4 o pedro 3-4 si tienen la misma cara y cruz

    • josealbertoj dice:

      Buenas tardes: normalmente se pueden identificar por la leyenda. Si ésta no es inequívoca hay que recurrir a la documentación sobre emisiones para comprobar fecha, tamaño, peso, ley, etc. Un saludo

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